Filosofia per la vida Filosofies intempestives Uncategorized

Hagiográfica filosofía

Deja un comentario

 

Asistí a un seminario sobre un filósofo. A los 50 minutos no sabía si estaba en un congreso filosófico o en un oficio de rigurosa seriedad en el que se iba a santificar al personaje en cuestión. Habíamos peregrinado, incluso las trompetas distorsionaban el aire con sus agudas notas que marcan el paso de los santos y mártires. El olor a cera e incienso ya subía por la sierra desde la ciudad a los pueblos

No hubo sacrificio, no hubo nada que no fuera santificar, glosar las maravillas y, digámoslo todo, ahondar en anécdotas falsas que cubren aún más con un manto de bondad a nuestro santo. No hubo grandes rituales, somos la comunidad de la pretendida moral racional.

Por supuesto al alguien le hubiera dado igual ser santo, pero el mercado filosófico los reclama y fabrica con gran facilidad.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

5 × dos =

Imprimir Imprimir