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La isla de Kant

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“No sólo hemos recorrido el territorio del entendimiento puro y examinado cuidadosamente cada parte del mismo, sino que, además, hemos comprobado su extensión y señalado la posición de cada cosa. Ese territorio es una isla que ha sido encerrada por la misma naturaleza entre límites invariables. Es el territorio de la verdad -un nombre atractivo- y está rodeado por un océano ancho y borrascoso, verdadera patria de la ilusión, donde algunas nieblas y algunos hielos que se deshacen prontamente producen la apariencia de nuevas tierras y engañan una y otra vez con vanas esperanzas al navegante ansioso de descubrimientos, llevándolo a aventuras que nunca es capaz de abandonar, pero que tampoco puede concluir jamás. Antes de aventurarnos a ese mar para explorarlo en detalle y asegurarnos de que podemos esperar algo, será conveniente echar antes un vistazo al mapa del territorio que queremos abandonar e indagar primero si no podríamos acaso contentarnos con lo que contiene, o bien si no tendremos que hacerlo por no encontrar tierra en la que establecernos. Además, ¿con qué títulos poseemos nosotros este mismo territorio? ¿Podemos sentirnos seguros frente a cualquier pretensión enemiga?” Kant, Crítica de la razón pura

Lejos de los salones y de las aulas un día de estos oía contar el recorrido de una investigación de muchos años, en este caso científica. Esa historia me hizo pensar en la Isla Verdad de Kant, rodeada por la patria de la ilusión, tan engañosa y peligrosa para los navegantes. ¿Cómo progresaría el conocimiento si no fuera por los que se arriesgan? El mismo Kant por ejemplo puso los límites, y eso quiere decir que vio a un lado y a otro de la tierra. Jung se adentró en este océano borrascoso y ancho, Zambrano lo hizo también para definir la razón poética. Muchos pensadores, científicos, poetas o artistas en general debieron mirar la tierra que habitaban, la de la verdad, y debieron sentir alguna inquietud y hasta hastío. También lejos, pero de la configuración de la realidad y la ordenación de los sentidos que ejecuta el entendimiento, ¿habrán encontrado tierra en la que establecerse?

Contemporàniament Filosofia per la vida Recomanacions filosòfiques

El viaje filosófico de Juan Perro

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Algunos viajamos, otros hacemos turismo. Juan Perro es, al fin, el viaje.

Fuimos a su concierto en la Ribera del Besòs, entre naves industriales un Museo de la Inmigración con merendero. Apareció puntual con su guitarra y se puso a cantar y a explicar cuentos y nos hizo reír, con risa ingenua como la que tenemos algunas veces, últimamente pocas.

En otra Ribera, en el barrio de la Ribera, mil años atrás bailábamos Ana y yo sobre el suelo de tierra que cubría sin saberlo un yacimiento medieval: A cara o cruz. Y mil y pico años atrás un chico mayor me llevaba por las calles de Gijón a mi primer concierto, estaba mi hermano, yo tenía 14 años y su madre un susto tremendo: Cuídala que te conozco, Frichu. Era Radio Futura. Era el Tonto Simón.

En la penúltima canción del otro día, El viaje, me hizo pensar que somos existencia y no historia ni relato. En la última me dio un golpe bajo: también somos el ángel de la historia y no sólo lo que éste ve, somos la estatua en el jardín botánico.

Pero él es el viaje.

Filosofia per la vida

El pasado que sobra

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Paseábamos por el centro de la ciudad. Una nueva tienda de discos de vinilo, de relojes de muñeca, de ropa que alguien se pondrá mezclando estilos, máquinas de escribir, figuritas y pongos.

Y fotografías. De familias que ya no son, de bodas, de niños que jugaban, de primeras comuniones, de comidas y celebraciones mirando a cámara, sonriendo, conscientes del momento que quedará para la posteridad, hecha de desconocidos que entran por casualidad a una tienda de segunda mano y miran las fotos de familias que no les han pertenecido y se preguntan quiénes fueron y por qué están las fotos en venta, a veinte céntimos la foto. O a peso.

Salimos y nos hicimos una selfie, el día lo merecía. Y en el siguiente viaje fotografiamos puestas de sol y olas y posturas y platos de comidas, más selfies y objetos de exposiciones que nunca más recordaremos. Y la memoria del teléfono se llenará y escogeremos borrar esas fotos, que ya no sirven: a lo mejor nunca sirvieron como pasado y sólo fueron un gesto del presente.

Dones de la filosofia Marges · Art i literatura

La fuerza

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“La fuerza que mata es una forma sumaria, grosera, de la fuerza. Mucho más variada en sus procedimientos y sorprendente en sus efectos es la otra fuerza, la que no mata; es decir, la que no mata todavía. Matará seguramente, o matará quizá, o bien está suspendida sobre el ser al que en cualquier momento puede matar; de todas maneras transforma al hombre en piedra.” Simone Weil, La Ilíada o el poema de la fuerza

Leímos en clase de Filosofía y artes en diálogo parte de este texto de Simone Weil. Me dí cuenta, y así me lo dijeron también, de que es un texto para leer muy despacio, con muchos días por delante. ¿Por qué?, pregunté. Porque es impactante leer sobre lo que no sabías cómo nombrar y alguien ya lo había nombrado: que la violencia te convierte en piedra.

No debe ser la misma piedra que hablaba en el poema de María Zambrano . O sí, pura materia inanimada sin capacidad volitiva, sin estremecimientos.

frente al Cortijo del fraile
Pensament crític

Curs Filosofia i cinema

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Dins el marc de l’Escola d’Humanitats de Cornellà, ahir vam començar el curs Filosofia i cinema.

Sota un pensament molt conegut que se li atribueix a Maquiavel, “El fi justifica els mitjans”, i sota el paraigües de l’existencialisme sartrià i el concepte de “mala fe”, es comentarà la pel·lícula La espía roja.

 

“El quietismo es la actitud de la gente que dice: “Los demás pueden hacer lo que yo no puedo.” La doctrina que yo les presento es justamente lo opuesto al quietismo, porque declara: “Sólo hay realidad en la acción.” Y va más lejos todavía, porque agrega: “El hombre no es nada más que su proyecto, no existe más que en la medida en que se realiza, no es, por lo tanto, más que el conjunto de sus actos, nada más que su vida.” De acuerdo con esto, podemos comprender por qué nuestra doctrina horroriza a algunas personas. Porque a menudo no tienen más que una forma de soportar su miseria, y es pensar así: “Las circunstancias han estado contra mí; yo valía mucho más de lo que he sido; evidentemente no he tenido un gran amor, o una [40] gran amistad, pero es porque no he encontrado ni un hombre ni una mujer que fueran dignos;
no he escrito buenos libros porque no he tenido tiempo para hacerlos; no he tenido hijos a quienes dedicarme, porque no he encontrado al hombre con el que podría haber realizado mi vida. Han quedado, pues, en mí, sin empleo, y enteramente viables, un conjunto de disposiciones, de inclinaciones, de posibilidades que me dan un valor que la simple serie de mis actos no permite inferir.” Ahora bien, en realidad, para el existencialismo, no hay otro amor que el que se construye, no hay otra posibilidad de amor que la que se manifiesta en el amor;
no hay otro genio que el se manifiesta en las obras de arte; el genio de Proust es la totalidad de las obras de Proust; el genio de Racine es la serie de sus tragedias; fuera de esto no hay nada. ¿Por qué atribuir a Racine la posibilidad de escribir una nueva tragedia, puesto que precisamente no la ha escrito? Un hombre que se compromete en la vida dibuja su figura, y fuera de [41] esta figura no hay nada. Evidentemente, este pensamiento puede parecer duro para aquel que ha triunfado en la vida. Pero, por otra parte, dispone a las gentes para comprender que sólo cuenta la realidad, que los sueños, las esperas, las esperanzas, permiten solamente definir a un hombre como sueño desilusionado, como esperanzas abortadas, como esperas inútiles; es decir que esto lo define negativamente y no positivamente; sin embargo, cuando se dice: tú no eres otra cosa que tu vida, esto no implica que el artista será juzgado solamente por sus obras de arte; miles de otras cosas contribuyen igualmente a definirlo. Lo que queremos decir es que el hombre no es más que una serie de empresas, que es la suma, la organización, el conjunto de las relaciones que constituyen estas empresas.” J.P. Sartre, El existencialismo es un humanismo

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Hagiográfica filosofía

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Asistí a un seminario sobre un filósofo. A los 50 minutos no sabía si estaba en un congreso filosófico o en un oficio de rigurosa seriedad en el que se iba a santificar al personaje en cuestión. Habíamos peregrinado, incluso las trompetas distorsionaban el aire con sus agudas notas que marcan el paso de los santos y mártires. El olor a cera e incienso ya subía por la sierra desde la ciudad a los pueblos

No hubo sacrificio, no hubo nada que no fuera santificar, glosar las maravillas y, digámoslo todo, ahondar en anécdotas falsas que cubren aún más con un manto de bondad a nuestro santo. No hubo grandes rituales, somos la comunidad de la pretendida moral racional.

Por supuesto al alguien le hubiera dado igual ser santo, pero el mercado filosófico los reclama y fabrica con gran facilidad.

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Filosofía del dolor

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Hace mucho tiempo que de vez en cuando aparece una referencia a Kintsugi, la reparación de objetos de cerámica. En el último artículo que me ha llegado, leo que trata de la filosofía del dolor, o también de la filosofía de las cicatrices.

Algunos antiguos ya hicieron del dolor la fuente de su filosofía: hedonistas y estoicos partieron del dolor, o en dejar de sentir dolor: en la consecución de la imperturbabilidad. Pero nunca había pensado en “filosofía del dolor”, como utiliza este artículo sobre el Kintsugi

Alguien una vez me habló de hacer una exposición sobre las cicatrices. Era un proyecto bonito que quedó en nada. O de momento ha quedado en nada. Las cicatrices por donde algo ha entrado y ha entrado también la luz en el espacio oscuro que era el interior. De donde también puede salir luz, una grieta que pone en relación aquello que había vivido apartado.

Y luego está la sabiduría japonesa, que une los fragmentos de algo que se rompió y crea un nuevo objeto y reflexiona acerca del cambio. Y con el cambio Heráclito. Y de Heráclito a su cita: “Ηθος Ανθρωπῳ Δαιμων“, El carácter es el destino.

Las distintas filosofías nos hablan de las mismas cosas: cambio y daimon, dolor e imperturbabilidad. Amor fati, amor al destino. Y todas ellas nos enseñan algo nuevo, algo inefable, como el pegamento de oro o plata que repara las piezas rotas de un objeto de cerámica, y no será el pegamento el que le dé más valor a la pieza si no la experiencia que la pieza al fracturarse ha adquirido, si es que unas manos y una atención voluntariosa han querido que esa pieza sea reparada.

 

 

Filosofies intempestives

Aurora, de Nietzsche

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Arte de la noche y de la penumbra. La fe de Nietzsche en la música es conmovedora, como la de Schopenhauer.

Empiezan las lecturas nietzscheanas, guío a un grupo que espera que los conduzca a un pensar. Y antes de empezar con la primera sesión, me pregunto, como me pasa con Zambrano, si esto no sería lo que más detestaría Nietzsche: gente que te diga cómo interpretar.

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Contra l’estoicisme

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“Perquè era ell, perquè era jo”, va escriure Montaigne sobre l’amistat. He conegut grans pessimistes. També he conegut gent incapacitada per la felicitat, potser tots passem moments així, però uns quants estan instal·lats per sempre més en el mar de, no és tristesa, no és “mala sombra”, en el mar de la insatisfacció vital. No me’n queden amics d’aquest grup.

En canvi, cada cop més tinc amics filòsofs intempestius, com ara l’Héctor, que diu que en temps de crisis fortes, reneix l’estoicisme com la ideologia de la imperturbabilitat. O de la no interacció amb la resta de mortals, molt menys amb la societat, com forma de rebel·lió? L’estoicisme que diu: Aguanta! Deixa que els altres diguin, facin, critiquin, s’enfadin. Aguanta i no caiguis en els paranys.

Només sé que en casos extrems, com ara pujar a un avió i deixar una vida amb la seva esperança al darrera, i tenir al davant l’admissió del fracàs, Marc Aureli i Epíctet són bons companys de viatge.

L’estiu passat vaig intentar explicar tot això a l’entrevista genial de la revista Catorze, en una tarda bonica d’estiu amb la Maria Climent: https://www.catorze.cat/noticia/10648/vida/es/anar/construint/partir/passio